Corría el año 1983.
En Chile, la dictadura cívico militar mantenía control férreo sobre cualquier intento de manifestar resistencia, rebelión o descontento al régimen.
Sin embargo algunos sabíamos de la sobrevivencia clandestina del MIR, o al menos de parte de él. Solo un tiempo después, hacia fines del mismo año 83, retomaríamos vínculo con la organización a la que habíamos pertenecido históricamente,
Habíamos regresado a Chile, desde el exilio, en 1980. Lo habíamos hecho por nuestros propios medios y sin vinculación orgánica con la resistencia.
En algún momento, probablemente en el 82 o a comienzos del 83, estando en el centro de la ciudad cerca de calle Puente, por ese sector, mientras caminábamos vimos salir desde una tienda de zapatos, si la memoria no nos falla, a nuestro compañero Hugo Ratier, el Che. Nos miramos y nos reconocimos de inmediato, no recuerdo si nos abrazamos, pero nos saludamos calurosamente. Era obvio que él estaba clandestino. Probablemente se sorprendió mucho de vernos, quizás nos suponía muy lejos de Chile. Patricia le comentó sorprendida que ya no tenía acento, ante lo cual nos explicó que había tenido que aprender a hablar en chileno.
Por nuestras miradas se cruzó fugazmente el pasado y los rostros de nuestros compañeros caídos, la historia de lucha y combate de nuestro pueblo. Sobre nosotros, por unos segundos, temblaron las alas del ayer como un fantasma, estremeciéndonos.
Fueron nuestras miradas las que hablaron y se dijeron muchas cosas, las palabras estaban de más.
El encuentro fue sorpresivo, como un oasis en un desierto inmenso.
Nos despedimos esperando volver a vernos pronto, pero nunca más nos encontraríamos.
Tiempo después, el 7 de Septiembre de 1983, nos enteramos de los asesinatos simultáneos de varios compañeros, entre ellos Hugo Ratier y Arturo Villabela, cometidos por los aparatos represivos de la dictadura en calle Janequeo 5707, Quinta Normal, y en Fuenteovejuna, Las Condes, respectivamente.
Para nosotros, el dolor fue grande, a esas alturas ya teníamos algunos contactos con la resistencia y con un sector del MIR, y sabíamos también que ambos eran dirigentes importantes de otro sector mirista en la clandestinidad.
Marta López y Juan González
Abril de 2021
