Introducción
En 1968, el desarrollo del MIR en Santiago se encontraba aún en sus inicios. Estaba focalizado en algunas facultades universitarias -como las reunidas en torno al Pedagógico-, en el desarrollo de una Brigada Secundaria -que más adelante aportaría un buen número de cuadros medios y dirigentes- y en algunos sectores populares como San Miguel o el sector industrial de Cerrillos.
El trabajo en Santiago se organizó en cuatro grandes zonas. Una de ellas, la zona norponiente, abarcaba todas las comunas del norte, mientras que, hacia el poniente, empezaba en Estación Central y llegaba hasta San Antonio.
A ese momento, el MIR, era un proyecto revolucionario todavía en construcción cuyo funcionamiento era, esencialmente, en base a asambleas. El proceso de estructuración en Grupos Político-Militares (GPMs) supondría uno de los principales aportes de la joven organización al trabajo territorial en formación. Los GPMs eran estructuras innovadoras que se organizaban localmente y que buscaban integrar el trabajo político y las tareas militares, desde la base, en un territorio bien determinado.
Los inicios (1968-1970)
- Renca
La historia social y política del país nos ha demostrado que la unidad obrero-estudiantil siempre ha estado presente al enfrentar las luchas del pueblo. Una confirmación de esto, o quizás una mera coincidencia, lo cierto es que el inicio del trabajo del MIR en la zona norte de Santiago, se desarrolló alrededor de dos jóvenes originarios de un barrio popular en Renca pertenecientes a familias de trabajadores de izquierda. Uno de ellos, el Chico Feliciano, estudiante de sociología, y el otro, el Flaco Lucho, obrero textil de la industria “Textil Hirmas” (Texicrón), quienes, por iniciativa propia, habían decidido unirse al MIR. Eran dos amigos de infancia que se criaron en el mismo barrio, en la Población San Genaro de Renca.
Los primeros contactos con el MIR, tuvieron lugar a fines de 1968 a través del Conejo Grez, militante que venía de Concepción y estudiaba Filosofía en el Pedagógico y que estuvo con ellos sólo algunos meses.
En esos momentos, el MIR se encontraba en plena discusión interna y uno de los grandes temas era la orgánica a construir. En mayo de 1969 Andrés Pascal Allende llegó a Renca invitado por el Chico Feliciano para conversar acerca de la política del MIR. Esa reunión, que se llevó a cabo en la casita que llamábamos Club de Tobi, la cual quedaba en el patio trasero de la casa del Chico Feliciano, hoy puede parecer anecdótica, pero la realidad es que fue el acto fundacional del MIR en Renca y la incorporación de este territorio al GPM4. Como encargado de la nueva unidad, fue nombrado el Rucio James.
Más adelante se incorporaría a esta unidad Pablo, un sastre que vivía a pocas cuadras de la San Genaro, y luego, a través de él, otro sastre llamado Jorge, además del Cheli quien en ese tiempo era estudiante, ambos provenían de la población Astra. En un principio, esta unidad y su territorio fueron adscritos como sector de trabajo al GPM 4, dirigido en ese momento por el Coño Aguilar.
- Quinta Normal, Barrancas y Cerrillos
El desarrollo en Quinta Normal comienza a fines de 1969 a partir de una situación menos promisoria: no existe presencia del MIR, ni contactos. Hay que partir de cero o casi. La tarea de hacer trabajo político en Quinta Normal se entrega a una unidad formada por 5 militantes: dos pertenecientes a la Escuela de Veterinaria: (Eugenio y Sebastián, un estudiante y un auxiliar), además de tres estudiantes de otras carreras.
La primera tarea fue hacer rayados para tener presencia en el territorio y al mismo tiempo se aplicó una encuesta sobre las condiciones de las viviendas con ayuda de la Brigada Secundaria. La encuesta servía para catastrar a las familias allegadas con quienes se formó un “comité de sin casa” en el sector cercano al matadero Blanqueado.
Con ese comité se planificó la toma de un extenso terreno que se encontraba entre Quinta Normal y Barrancas. Sin embargo, una filtración alertó a carabineros que rodearon el terreno antes de la llegada de los pobladores.
Después de ese fracaso, se trabajó en forma más conspirativa, con gran apoyo de todo el GPM 4, además de militantes universitarios y secundarios. El terreno que más adelante se tomaría, pertenecía a la Universidad de Chile y estaba al lado de la Escuela de Arquitectura, en Cerrillos.
La militancia: perfil y características
Desde los inicios, la militancia en nuestra zona y, particularmente en Renca, tuvo un perfil y un carácter propio que la identificó durante todo su desarrollo. Lo primero, fue precisamente el surgimiento de esta iniciativa rebelde desde el interior de la población. Sus integrantes, eran casi todos jóvenes del mismo barrio y de la misma comuna, conocían perfectamente la realidad social en la que vivían y sólo les faltaba incorporar el conocimiento histórico-científico que luego les aportaría el MIR, para comprender a cabalidad el significado de la explotación del sistema capitalista y la necesidad de cambiarlo.
Otra característica, coherente con lo señalado anteriormente, fue el hábito de lectura y educación política de sus militantes. En la conducción de esa tarea sobresalieron James, en los primeros tiempos, y luego Pedro, de manera muy destacada.
La inquietud, la curiosidad, la búsqueda constante de explicaciones certeras e innovadoras, pero siempre con espíritu crítico y con sello de clase fueron las características que acompañaron su acción política durante el gobierno popular y posteriormente en la lucha contra la dictadura.
Todos los factores mencionados previamente, hicieron que este contingente de jóvenes revolucionarios evolucionara rápidamente y que su trabajo, sobre todo en los años 1971-72, tuviera un desarrollo formidable en los sectores populares de toda la zona.
El impacto de esta expansión fue mayor e hizo necesaria la incorporación de militantes externos para enfrentarla. Aunque la mayoría de ellos eran estudiantes, su integración no sólo fue rápida, sino que, por el contrario, se adaptaron naturalmente a los métodos de trabajo, donde la camaradería, la crítica constructiva y el desarrollo con un claro sello de clase, eran la columna vertebral de la militancia. Ello posibilitó una fuerte integración que dio lugar a que muchos de ellos se quedaran a vivir en estos territorios para siempre.
Al trabajo en Renca se integraron también algunos compañeros provenientes de otros países: Kiko, un peruano alegre y muy simpático, que el 11 de septiembre estaba en Hirmas- Texicrón, y que los compañeros obreros «camuflaron» cuando los militares llegaron a controlar la fábrica. El Jíbaro, estudiante ecuatoriano que también militó en Renca. Y por supuesto, José, quien vino junto a su familia desde Argentina, se integró al MIR en Renca y llegó a ser miembro del Comité Central y Jefe Militar de Santiago.
El fuerte desarrollo experimentado llevó, a inicios de 1970, a la división del territorio, quedando el GPM 4 (dirigido por Renato) reducido a Cerrillos y Maipú. Mientras, el GPM 8 (dirigido por Matías) con todas las comunas restantes además de los estudiantes secundarios, que se incorporaron a este último con un representante en la jefatura.
En 1972, vuelve a repetirse el proceso dando origen al GPM 9 en el territorio de Estación Central, Quinta Normal y Barrancas e incorporando a la Universidad Técnica a dicha estructura. El GPM 8 quedó con Renca-Panamericana Norte, Conchalí y Quilicura. Después del golpe de estado, Conchalí y Quilicura formarían el GPM 18, pero en este caso las razones de la separación no tuvieron que ver con el crecimiento, sino que con las necesidades de acentuar las normas de seguridad durante la dictadura.
El desarrollo del trabajo político en los Frentes (1970-1973)
Innumerables fueron los trabajos, las acciones y actividades en todos los frentes de lucha que se llevaron a cabo en esos frenéticos años de libertad y democracia popular.
Una de las primeras acciones realizadas en la zona fue, por supuesto, la toma de terrenos que se realizó la noche del 26 de julio de 1970 y que daría lugar al campamento “26 de Julio”. Durante la toma y su preparación estuvo muy presente el fantasma de la masacre de pobladores en Pampa Irigoin (Puerto Montt) realizada por carabineros apenas un año antes, el 9 de marzo de 1969.
El Campamento 26 de Julio fue una experiencia exitosa de trabajo político externo. De allí salieron milicias populares con instrucción paramilitar y también se incorporaron al MIR muchos pobladores y estudiantes, entre ellos Pato, Marisa y Andrés quienes son parte de aquellos héroes que nos negamos a olvidar.
Esta fue la segunda gran toma de terrenos en Santiago en 1970. Sólo meses después de la toma del Campamento 26 de Enero, en La Bandera, la cual marca el inicio de la incorporación de los pobres de la ciudad como importante actor social dentro del movimiento revolucionario.
En el sector poblacional, el MIR llegó a tener una enorme presencia entre los pobladores de Renca, Conchalí, Quilicura, Quinta Normal, Estación Central y Barrancas. A modo de ejemplo, se destacan por su carácter de clase, el trabajo realizado en los campamentos “Lenin” en Renca y “Playa Girón” en Barrancas, ambas tomas de terreno fueron exitosamente dirigidas por el MIR.
En las comunas del norte, existían también importantes centros educacionales como el Liceo Valentín Letelier, el Liceo 23 de la Población Juan Antonio Ríos y la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile. Si se realizaba una actividad relacionada con estos Liceos y/o Escuela, le correspondía al grupo de compañeros del MIR que coordinaba el trabajo en enseñanza secundaria en esta zona asumir su organización y desarrollo. Sólo nos coordinábamos cuando la situación así lo requería. En las comunas del poniente, destacaba el trabajo que se realizaba en la Universidad Técnica del Estado, el Internado Barros Arana, y en varios liceos emblemáticos, quienes aportaron con camadas de nuevos militantes.
En el plano sindical, la toma de Hirmas -producto de un Pliego de Peticiones que no satisfacía las demandas de los trabajadores- el FTR llamó a tomarse la fábrica, pedir la intervención y realizar nuevas elecciones sindicales. Después de enfrentamientos con la policía, la industria fue intervenida. Se llamó a elecciones y asumió la presidencia con gran votación el compañero Luis Piérola.
Otro suceso importante fue la toma de la Empresa de Buses Vía Sur protagonizada por sus trabajadores.
El Paro de Octubre y el desarrollo del Poder Popular
El mayor conflicto que marcó ese período fue el Paro de los Camioneros en octubre de 1972. Este enfrentamiento orquestado y financiado por la CIA tensionó todos los sectores de nuestros GPMs. Las requisiciones de buses y camiones al servicio de la población, las tareas de abastecimiento directo, el intercambio directo entre industrias, la creación de Comandos Comunales y otras formas de organización popular, fueron algunas de las tantas tareas de embriones de Poder Popular realizadas en nuestras comunas.
En estas tareas hubo compañeros que, proviniendo de otros sectores, se nutrieron de las experiencias diarias en las fábricas, poblaciones y fundos. Ellos se fueron asimilando, trabajando codo a codo con los militantes locales, así se ganaron un lugar en esos sectores, llegando incluso a ser reconocidos como líderes de las organizaciones populares que iban surgiendo, llámese Comandos Comunales, Cordones Industriales u otras.
Un buen ejemplo de esto, es el de Cicleto, quien tuvo una destacada participación en el Comando Comunal de Barrancas y, muy especialmente, en la Toma de Barrancas donde el pueblo organizado salió a la calle el 24 de julio de 1973 y se adueñó de la comuna para elevar sus reivindicaciones y manifestar el repudio popular ante la ofensiva reaccionaria que ya estaba desatada.
Reconocimiento a nuestros cuadros y militantes
Muchos valiosos militantes y cuadros se desarrollaron en nuestros territorios, durante la clandestinidad enfrentaron con valor los roles que la lucha les fue asignando. A pesar de la enorme represión que los militantes del MIR tuvieron que enfrentar durante la dictadura, nuestros militantes tuvieron un rol preponderante y protagónico en todas las formas de lucha que hicieron posible terminar con la dictadura.
Un gran número de militantes surgidos de ese trabajo que se iniciara en Renca en 1968, se integraron sin dudar en la lucha de resistencia. Entre ellos, muchos de nuestros más queridos compañeros ofrendaron sus vidas en esta lucha contra el terror dictatorial y por una sociedad más justa. Otros tantos, sólo fueron doblegados por el ineluctable paso del tiempo y sus consecuencias. Ellos nos dejaron con sus cuerpos fatigados, pero con sus convicciones siempre frescas y firmes como la esperanza de un mundo mejor por el cual lucharon y creyeron hasta el final de sus honrosas vidas.
Para todos ellos y ellas, este sitio de memoria. Para todos ellos y ellas, nuestro homenaje y reconocimiento eterno.
