¿La Bicicleta o el Partido? ¡Ambos!

Este sitio es una realidad gracias al esfuerzo de varios compañeros, todos antiguos militantes del MIR. En estas páginas, queremos que la historia de nuestros queridos y recordados compañeros que cayeron en la lucha por conseguir un mundo mejor, persista en el tiempo.

Como bien señala el nombre de este sitio, hemos circunscrito nuestro esfuerzo a la zona norponiente de Santiago que fue el territorio de nuestro caminar militante.

Sobre las circunstancias de la muerte, detención, desaparición de cada uno de ellos hay mucho escrito, datos que también se han vertido. Lo que nosotros pretendemos es mantener viva su memoria a través de la nuestra, aportar nuestros recuerdos más cercanos, su carácter, sus gustos, sus aspiraciones personales, sus pasiones… Es decir, recordar las personas que fueron. Y queda abierta la página para quien quiera hacer nuevos aportes en sus biografías.

La que suscribe, como todos nosotros, conoció a la mayoría de los compañeros que están en nuestra lista. En mayor o menor medida, algunos muy cercanos y a otros puedo decir que sólo de vista. Éste es el caso del compañero que me ocupa, LUIS GUAJARDO ZAMORANO, «Cicleto».

Revisando todo el material que hay escrito sobre su vida, representa el perfil de la persona de origen humilde y que fue capaz de ir aprovechando las ocasiones que, gracias a su inteligencia y tesón, la vida le fue brindando.

Comienza a usar la bicicleta como medio de transporte que le servía para recorrer las grandes distancias de una ciudad tan extensa como es Santiago. Desde La Reina a Barrancas, de Barrancas a Cerrillos, etc. Y su necesidad pasó a ser pasión. Se incorpora a un club ciclista junto a los famosos hermanos Tormen con los que estableció una relación muy estrecha, especialmente con Sergio Tormen, también desaparecido.

Lo que yo quiero resaltar es esa doble pasión que podía sentir. Su militancia y su afición al ciclismo, que probablemente, le provocó sensaciones encontradas. De hecho, hay un testimonio que dice que, en una ocasión, mientras participaba en una acción de propaganda en Estación Central, donde se repartía “El Rebelde” (nuestro periódico), Cicleto dejó a un lado los ejemplares que le quedaban, porque tenía que participar en una carrera ya programada….

Su cuaderno, del que sus captores no pudieron desencriptar los datos, nunca pudo ser usado contra sus compañeros y contactos. Gracias a su talento matemático y su gran inteligencia, sólo él podía descifrar lo que allí se anotaba.

Es imposible que las bestias represivas pudieran valorar que ante ellos tenían una gran persona, una mente brillante con una gran capacidad de superación… Toda su vida fue una superación de distancias que estos malditos segaron para siempre.

 No quería quedarme en el vaciar datos en la bibliografía del Cicleto, no puedo callar la emoción que me ha significado conocer más de la vida de una persona a la que vi dos veces solamente.

Amanda P.S.