
Mis primeras palabras son para agradecer a los organizadores de esta noble actividad en memoria de José Ramírez Rosales, nuestro querido Cura Pepe. Agradecimientos especiales a la familia de Pepe por aceptar esta iniciativa.
Yo sé que es una decisión difícil de asumir ya que además de la tristeza también nos enfrentamos a la indiferencia e incomprensión de la gente por la ignorancia y desconocimientos de la historia de nuestra comuna y de lo que aquí sucedió.
En ese mismo sentido, quisiera destacar la gran actividad que realizan las organizaciones defensoras de la memoria como Renca de Pie, la Coordinadora de DDHH de Renca y el apoyo de algunas autoridades comunales que siempre nos han acompañado.
El trabajo de la memoria, aunque doloroso y difícil es fundamental para evitar el olvido, las tergiversaciones y los engaños de la historia oficial.
En muchos países, principalmente de Europa central, la memoria está presente en la educación, en las calles y plazas en donde se recuerda y se rinde homenaje a todos aquellos que ofrendaros sus vidas por la libertad.
En nuestro país, con el fin de la dictadura, todos tuvimos la esperanza que fuera de la misma forma.
Lamentablemente, ningún gobierno ha tenido la valentía de hacer de la memoria un deber de país, una tarea de Estado.
Todo lo que se ha logrado hacer ha sido por la infatigable labor de los familiares, organizaciones de DDHH, de ex prisioneros y de algunas personalidades consecuentes. Pero nunca ha sido una política de estado donde se enseñe en las escuelas lo que realmente ha sido nuestra historia.
Por eso que es importante lo que estamos haciendo hoy día. Junto con rendir un emotivo homenaje a nuestro querido Pepe
Estamos aportando un granito de memoria para la verdadera historia de nuestra comuna y de nuestro país.
Contra el olvido y el negacionismo que se ha desarrollado en los últimos años con fuerza por parte de la derecha.
El trabajo de Memoria es justamente para impedir esto. Contra el olvido individual, social e histórico.
Nuestra generación actual y futura debe conocer esta parte de nuestro pasado.
Nuestra comuna tiene mucho que recordar. Muchas víctimas. Muchos compañeros que enfrentaron la dictadura civil y militar. Todas las organizaciones de izquierda fueron duramente golpeadas por la represión dictatorial. Desgraciadamente a nosotros nos tocó la parte más dura en los años 74-75.
A 50 años de esos acontecimientos, la comuna que nos vio crecer y luchar ha cambiado enormemente.
Es difícil reconocer el barrio y los lugares que recorrimos juntos con Pepe desde nuestra niñez.
Nos conocimos, como todos los escolares de aquella época.
En la escuela 64. La única escuela pública de esos años, esa vieja casona en donde estudiamos varios amigos y compañeros entre ellos José Manuel. Por cierto, no estuvimos en el mismo curso. Él era un poco más joven. Tres años menos. Pero muchas veces nos veíamos jugando en el patio o en la cancha de futbol que quedaba enfrente.
En la antigua iglesia de Renca en la época del cura Mario era donde el Pepe ejercía como monaguillo cuando pequeño.
Durante los distintos eventos que ahí se organizaba y en los cuales él participaba; El cine parroquial en el el patio, el reparto de leche y otros alimentos.
Mas adelante, ya adolescentes, nos volvimos a encontrar militando juntos.
El Pepe fue clave en las relaciones entre los curas españoles Luis y Juan con nuestro dirigente Germán Cortes y que desembocaron en los Cristianos por el Socialismo como movimiento y después como militantes nuestros.
En el antiguo consultorio que tanto ayudó en nuestro trabajo con los cesantes y pobladores y en donde compañeras como Haydée y Pilar desarrollaron una gran labor social.
En fin, tantos recuerdos desde nuestra infancia, adolescencia y militancia difíciles de situar hoy en el entorno geográfico del Renca actual.
Nuestros recuerdos se diluyen en una comuna que ha cambiado enormemente en 50 años. Muchos pensarán que esto es el modernismo propio del desarrollo de la gran ciudad de Santiago, con nuevas poblaciones, escuelas, grandes avenidas, autorutas, edificios, transporte, etc.
Eso por una parte es cierto. Pero no es solo eso.
Hay también otras razones que influyeron en esto y que mucha gente tampoco conoce.
Este ha sido el resultado de una política de control social para desorganizar y confundir el movimiento poblacional de la RM.
Cabe destacar que Renca tenía en los años 70-80 la fama de ser una comuna combativa como varias otras del gran Santiago.
La dictadura no solo reprimió si no que reestructuró toda la región metropolitana, creando nuevas comunas, ampliando algunas achicando otras y finalmente desplazando a miles de familias al más puro estilo nazi con el fin de destruir la organización social y política de la RM.
Así, la comuna de Renca tuvo nuevos límites y ha doblado la cantidad de habitantes que desgraciadamente hoy, poco o nada conocen de lo que realmente sucedió por estos territorios. Y el objetivo de la dictadura era justamente eso. Ocultar la verdad. Encubrir los crímenes reformulando su propia historia hasta tal punto que hoy día la niegan descaradamente.
Nuestro deber como sobrevivientes de esa época es recuperar la verdadera historia y contribuir al reconocimiento que merecen nuestras compañeras y compañeros.
Este homenaje a nuestro querido cura Pepe, inevitablemente nos hace recordar a muchos otros compañeros, amigos y familiares con los cuales compartimos tantos sueños.
Pero, más allá de la tristeza que nos embarga, llevaremos con nosotros los mejores recuerdos, el inmenso placer de haber compartido nuestras vidas con tan hermosos y nobles amigos y compañeros.
